miércoles, 23 de julio de 2008

JAEGER LECOULTRE, LA EXCLUSIVIDAD RELOJERA



Descendientes de Pierre LeCoultre, esta familia se establece en Le Sentier (Suiza) en 1559, huyendo de las persecuciones religiosas en Francia. Al poco tiempo la familia toma un papel relevante en el desarrollo de la zona.

Dedicado a la fabricación de intrumentos mecánicos, en 1833 Antoine junto a su hermano Ulyses fundan un pequeño taller -LECOULTRE- especializado en la elaboración de mecanismos para relojes y aplican su talento en desarrollar nuevos diseños y métodos de fabricación.

En 1844 inventan el Millionomètre, el primer instrumento capaz de medir la micra -la millonésima parte del metro- lo cual da lugar a cronómetros más exactos. Pronto se convierten en los principales suministradores de movimientos, piezas y herramientas de la industria relojera suiza.

En 1847 lanzan el primer reloj de bolsillo dotado de sistema de cuerda y puesta en hora por la corona, sin necesidad de llave.

En 1873 Edmon Jaeger funda su compañía JAEGER en Paris. Especializado en mecanismos para medición -tacómetros, cronómetros- se convierte en el relojero oficial de la marina francesa.

En 1899 Jaques-David LeCoultre asume la dirección de la fábrica. Sabiendo que Edmond desea crear relojes ultra finos y los nombres de ambos se unen creando para siempre una marca que va ineludiblemente ligada a la calidad más extraordinaria.

En 1931, después de un partido de polo en India, los oficiales británicos desafían a la empresa que les suministre un reloj capaz de soportar los duros golpes infringidos en la práctica de ese deporte. Aceptan el encargo. Diseñado por René-Chauvot es patentado el 4 de marzo de 1931 el reloj que ha dado la vuelta al mundo y hoy, después de 77 años sigue siendo el rey de la casa: un modelo Art-Decó, discreto, formas fundamentales, realizado a mano, con carácter, con caja reversible. Auténtico testigo del tiempo a través de las generaciones.

GEORGE cuenta en su colección con magníficos ejemplares de la marca de todas las épocas y diseños. Todos los amantes de la belleza y la mecánica la conocen y la adoran. Es el tributo que la tecnología ha otorgado al tiempo a traves de los años. JAEGER LE COULTRE sigue siendo, a pesar de competencias, un nombre rutilante en el firmamento de la relojería.

¿Tú que opinas?
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domingo, 20 de julio de 2008

LA DECADENCIA DE LOS "PALAZZOS" SICILIANOS

Para cerrar esta "trilogía" del barroco siciliano GEORGE os quiere recomendar un hotel que, dentro de su sencillez, contiene todo el encanto y "style" que debe poseer una alojamiento en una isla tan cargada de historia y leyenda como esta.

El HOTEL PALAZZO FAILLA ubicado en la ciudad de Modica es un establecimiento que cuida hasta el último detalle para que sus alojados se sientan como en su propia casa, puesto que la filosofía de sus dueños es que se trata de un verdadero "hogar".

Ubicado en la parte alta de la ciudad de Modica -la ciudad de las 100 iglesias- apenas a un centenar de metros del Duomo di San Giorgio y del Castello dei Conti.

El viejo palacio siciliano es un bellísimo edificio barroco que ha sabido mantener toda la atmósfera de los viejos tiempos de forma perfecta: materiales nobles mezclados con la piedra y la forja típicas de la época han sido convenientemente restaurados para crear un hogar lleno de una hospitalidad sincera, calurosa y cordial que aúna mágicamente -como le gusta a GEORGE- un ambiente sencillo pero al mismo tiempo refinado y elegante.

Su cocina maravillosa servida en el anteriormente comentado "La gazza ladra" se complementa con sus desayunos "familiares" servidos en la vieja cocina del palacio, denominada "La Locanda del Colonello". En ella, viejas recetas reposteras locales se mezclan con el intenso sabor del café expresso y los "mocaccinos". Por la tarde en el "Caffe Blandini" podemos degustar los increíbles "cannoli" (obleas fritas rellenas de queso mascarpone, canela y frutas escarchadas espolvoreadas con azúcar lustre) mientras reconfortamos nuestros cansados cuerpos con un refrescante Campari helado o nos relajamos de las fatigosas caminatas con una "grappa" o un "limoncello".

Ser feliz es muy simple para GEORGE. Solo es cuestión de gusto.
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jueves, 17 de julio de 2008

"LA GAZZA LADRA" EL BARROCO HECHO GASTRONOMÍA

Hablar de Sicilia es -como toda Italia- hablar de gastronomía en todos los sentidos. Y las ciudades barrocas del valle del Noto no son una excepción.

La cocina de la zona es excesiva como lo son sus palacios, iglesias y contrucciones. El barroco ha llegado a las cocinas y por allende a sus mesas. Mesas preparadas con todo el amor por las "mammas" sicilianas que atienden personalmente cada detalle, no dejando nada al azar y convirtiendo el ritual de la comida en un espectáculo sin precedentes.

GEORGE tiene un restaurante favorito en la ciudad de Modica. Se trata de "LA GAZZA LADRA". Así, con el mismo nombre que la ópera homónima de Rossini nos encontramos con un templo donde la gastronomía local se convierte en un espectaculo para la vista, el olfato y el gusto.

Enclavado en el interior del maravilloso Hotel Palazzo Failla (del cual hablaremos el próximo día), el cheff Accursio Craparo convierte su cocina cada día en un espectáculo de primer orden. Su máxima diaria es la mejor calidad en el producto. Que podamos apreciar en él el perfume, los colores, la riqueza y frescura de productos totalmente mediterráneos.

Con una visita diaria al mercado para proveerse de los mejores productos del mar y las mejores carnes, los productos de la huerta surgen de las propias tierras pertenecientes al Palazzo. Una cocina de sensaciones, de productos milenarios servidos en un ambiente plácido y relajante. Una música suave y un servicio atento y amable, pero sin estridencias hacen de este lugar un santuario para los "bon vivants" que no olvidan facilmente.

Regado por los mejores caldos italianos, la fiesta gastronómica engloba desde las espectaculares pastas (atención a su "timbala" de macarrones), una delicadeza sutil para los pescados (maravillosos pulpitos con tomate seco), y unas carnes increíbles. Todo para desembocar casi sin darnos cuenta en un colofón que debe ser precedido por uno de los mejores quesos del mundo: el caciocavallo ragusano; un verdadero desconocido que es apreciado por gourmets de todo el mundo, hasta desembocar en la verdadera apoteósis barroca de la gastronomía siciliana: los postres.

Desde la Casatta (el postre favorito de GEORGE y verdadera demostración de que el barroco siciliano traspasa más allá de la arquitectura y la forma de ser de sus gentes ) pasando por las Costrattas di Mandorla o los Cannoli, el espectaculo culmina con las frutas de mazapán para acompañar el café ristretto, mientras las botellas de grappa y los amaros danzan sobre la mesa en un ritual iniciático que solo los sabedores de la buena mesa y la generaciones surgidas en el Mediterráneo saben apreciar.

¿Sabrás hacerlo tú?
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lunes, 14 de julio de 2008

SICILIA, EN TIERRAS DEL"GATOPARDO"

SICILIA es una tierra antigua. Cuna de civilizaciones y uno de los enclaves mediterráneos más llenos de cultura, de historia y de tradición. Lampedusa describió y resumió toda la historia de la isla en el personaje de el gatopardo.

Al sur del sur, en la zona más extrema de la isla de Sicilia, GEORGE ha decidido comenzar una serie de artículos sobre una de sus islas preferidas.

Para comenzar quiere hablaros de dos ciudades que resumen como pocas toda esa historia y leyenda que envuelve desde hace miles de años a esta isla, verdadero centro del mar Mediterraneo: RAGUSA y MODICA.

RAGUSA es una ciudad, capital de la provincia homónima, de 70.000 habitantes. Su origen se remonta al segundo milenio antes de Cristo.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2002, se engloba dentro de las "Ciudades del barroco tardío de Val di Noto". Gran parte de los edificios barrocos son posteriores al terremoto de 1693. La ciudad prácticamente se mantiene igual que hace dos siglos. El turismo no le ha afectado demasiado y uno puede sentirse como en el siglo XVIII.

Su impresionante Catedral de San Giovanni Battista, con todos sus excesos barrocos y rococós, obra de Giuseppe y Gioachino Gianforma son el exceso por el exceso, como lo es toda la ciudad: la Iglesia de San Giorgio, la de las Almas del Purgatorio, San Antonino, la Immacolata, Cappucini Vechi, San Domenico, Santiago y sus cientos y cientos de palacios, repletos de columnas corintias sosteniendo balcones de forja cuajados de cariátides y grutescos.

MODICA es la segunda ciudad de la que GEORGE quiere hablaros. Fundada en el siglo VII antes de Cristo, fue ocupada por griegos y posterioremente romanos. En el 845 fue invadida por los normandos y durante los siglos XIII y XIV por los españoles. Posteriormente perteneció a Austria y finalmente al Reino de Nápoles.

Igual que la anterior, MODICA fue declarada Patrimonio de la Humanidad en la misma fecha junto con el resto de ciudades barrocas. La ciudad conocida como la "de las 100 iglesias" es un espectacular decorado natural donde la grandeza del arte barroco se hace realidad ante los ojos atónitos del viajero que se deslumbra de encontrar una ciudad tan bella, tan tranquila y al mismo tiempo tan desconocida para los amantes de la belleza.

La Catedral de San Giorgio, la Iglesia de San Pedro, el Castillo de los Condes, las iglesias del Carmen, de Belén, San Nicolás, San Juan Evangelista, de los Frati Carmelitani, dei Cavalieri di Malta... los palacios de Salvatore, Polara, Napolino... todo ello conforma una de los decorados más bellos y exhuberantes del mundo que ningun ser sensible a la belleza debe perderse.

GEORGE ya lo conoce. ¿Tardarás mucho en conocerlo tú?
Para más información:
es.wikipedia.org