Hoy en día es todo un lujo adquirir un traje confeccionado por un buen sastre (y en España podemos presumir de ellos: JAIME GALLO, LARRAINZAR y los HERMANOS COLLADO en Madrid. JOSE MARIA BLASI y ANTONIO PUEBLA en Barcelona y Valencia respectivamente.)
Pero encargar un traje a medida en alguna de las muchísimas y legendarias sastrerías de la calle Savile Row de Londres se convierte en una ceremonia del hedonismo llevado a sus máximos extremos. GEORGE sabe de lo que os está hablando:
Pero encargar un traje a medida en alguna de las muchísimas y legendarias sastrerías de la calle Savile Row de Londres se convierte en una ceremonia del hedonismo llevado a sus máximos extremos. GEORGE sabe de lo que os está hablando:
(foto cedida por SIBARITISSIMO)
Si nuestro presupuesto es aún superior, podemos encargarnos un BESPOKE, eso es, un traje diseñado en exclusiva para uno mismo y realizado totalmente a mano. El proceso, puede durar incluso tres meses desde que se entra por la puerta de la tienda hasta que se entrega ya terminada y lista para colgar en el armario de casa. El buen hacer de los sastres de esta afamada calle se remonta a dos siglos atrás. Dos siglos haciéndonos parecer más altos, más delgados y más elegantes a todo aquel que pueda pagarlo, claro está.
Sastrerías como Henry Poole & Co., Hunstsman 6 Sons, Gieves & Hawes o Norton & Sons integran la "vieja guardia" de la calle. Una guardia que no por legendaria ha quedado anticuada. Keanu Reeves, Jude Law, Mick Jagger o el mismo Michael Caine son clientes fijos de tan distinguidas marcas. Incluso George Clooney, tan americano para algunas cosas, es un adicto a cierta sastrería de esta calle (aunque combinándola con la florentina Brioni).
(foto de Turnbull & Asser)
No todo es trajes. Doblando una bocacalle, en Jermyn street, camiserías impecables como Turnbull & Aser (que han vestido al mismísimo James Bond) llevan confeccionando camisas desde 1885 con una calidad y un servicio tan personalizado que incluso tienen clientes norteamericanos tan snobs que las mandan a la mismísima tienda para que se las planchen como es debido para devolverlas luego a los Estados Unidos.
(Foto cedida por Turnbull & Aser)
Especialistas también en corbatas, su "pret a porter" no pasará nunca de un máximo de 16 ejemplares iguales para todo el planeta. Incluso Scott Fitgerald nombra a esta camiseria cuando en una escena de la novela, la protagonista rompe a llorar frente al armario de Gatsby, cuando contempla su colección desmedida de camisas de dicha firma.
Richard James es uno de los nuevos valores de la calle. Este genio de la sastrería es el primer sastre ( y único) de color de toda la calle. Sus cortes absolutamente elegantes y actuales, serán realizados en función del destino que vaya a tener dicha prenda (número de botones, bolsillos, color, material del forro y evidentemente la tela, a elegir entre los 10.000 tejidos de sus muestrarios, muchos exclusivos de la propia sastrería -como ocurre en todas y cada una de ellas, evidentemente-.
El complemento indispensable de una buena camisa y de un no mejor traje es, evidentemente los zapatos. En el número 9 de Saint James street, a un paso de la calle nos encontramos con la legendaria zapatería John Lobb, una de las mejores zapaterías del mundo, conjuntamente con las nuestras mallorquinas (Carmina Albaladejo, Yanko, Lotusse) y las legendarias italianas (Salvatore Ferragamo, Bottega Veneta, Prada).
(Foto cedida por Lobb)
Cuatro generaciones de maestros zapateros atienden a diario a su legión de adictos. El príncipe Carlos de Inglaterra, Daniel Day Lewis y el "pequeño" Tom Cruise pagan las cantidades astronómicas (a partir de 3.000 euros) y esperan los ocho meses de rigor para conseguir su primer par. El resto -una vez poseen la horma- parece ser avanzan más rápido.
(Foto cedida por Lobb)
Como podéis comprobar, esta calle es un verdadero lujo al alcance de muy pocos. ¿Os atrevéis?





