Muy cerca de la ciudad de Ginebra, en el pueblo de Genthod, situado sobre una colina cubierta de viñas y árboles centenarios, dominando el lago Leman y frente al macizo imponente del Mont-Blanc, FRANCK MULLER ha instalado su taller relojero de creación y fabricación.
Terminados sus estudios, pronto se gana la confianza de coleccionistas y museos privados que le confían la restauración de relojes de gran valor. Sus grandes dotes de inventor y su gran habilidad creadora le llevan a lanzarse a la concepción de su propia colección personal de relojes con su propio nombre. FRANCK MULLER.
Una especial pasión por el estilo "Art-Decó" está presente en muchas de las colecciones de este genial suízo que sin embargo en los últimos años ha presentado modelos de una variedad innegable. Su belleza va paralela a la calidad incuestionable de su mecánica.
Entre sus colecciones de relojes "exclusivísimos" destacan:
MASTER BANKER, capaz de mostrar diversos usos horarios.
CURVEX MINUTE REPEATER TORBILLON, cuya producción se limita a 25 piezas por modelo.
CORTEZ, probablemente el reloj más expresivo en cuando a su profusión de lujo por los materiales empleados en su realización.
Sus "master of complications" son objetos de deseo de amantes de la relojería mundial. Poseen entre otras características un calendario perpetuo, indicador de fase lunar las 24 horas, indicador de temperatura interna y repetido de minutos sonoro.
Evidentemente se trata de verdaderas obras de arte con precios acordes a la belleza del producto final. GEORGE adora y colecciona los relojes de este maestro conformando un pequeño tesoro personal que en días grises y lluviosos admira embelesado en sus "scattolas dil tempo" junto a modelos de otros reputados relojeros mundiales.
















